16 marzo 2006

Cadenas

Mira su cara. Hay placer, hay dolor.
¿Qué encadena a una mujer?
No hay fuerza en el mundo que libere y ate tanto como el Amor.
¡¡ Cuanto duelen las heridas de las esposas!!...

No quiero desligarme nunca.
Pero suéltame.

Que los lazos con los cuales me enredas sean de seda y de metal.
Abrázame fuerte, tanto que se quede pegado tu olor a mi alma.
Pero no me dejes sin aire.

Manda en mi cuerpo como dueño absoluto, mi mente solo es mía
No me liberes.
Pero deja que sea quien yo quien lleve las riendas del castigo.

Cadenas de mi cuerpo al tuyo, invisibles, etéreas.
Completamente férreas.

Dualidad extrema. Así soy.